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viernes, 10 de marzo de 2017

Que Dios nos perdone

Ya tenemos en nuestra biblioteca la última película de R. Sorogoyen. Que Dios nos perdone es una gran película con un estupendo guión, elaborado entre R. Sorogoyen e Isabel Peña, con la que pudimos mantener videocomunicación hace un par de años sobre Stockholm, película que también puedes pedir en préstamo en nuestra biblioteca. 



No voy a resumir ni a contar nada de Que Dios nos perdone que no aparezca en la propia carcasa, solo voy a analizar algunos elementos que la hacen tan interesante para nuestro grupo. Hay otros muchos aspectos como la visión crítica sobre la policía, la sociedad, la Iglesia… que dan para debatir muchos cafés y muchas horas pero ahora vamos a verla en ojos de mujer. El punto de partida es la agresión a mujeres mayores. ¿Cómo se transmite esa agresión?, ¿cómo se muestra el cuerpo de la mujer? y ¿qué efecto produce al verla?:

  • Los cuerpos de mujeres desnudos que muestra se alejan de los cuerpos esbeltos que responden al canon de belleza femenino: los vemos y no los deseamos. Es de las pocas películas en las que no somos floreros para ser contemplados. Porque incluso rotos, demacrados o agredidos los cuerpos de mujer son tratados habitualmente en el cine de una manera insana: despiertan deseo o, como poco, nos acostumbran pasivamente a contemplar la violencia sobre la mujer, la cual al mostrar un pecho hermoso o unas curvas atractivas hacen que la agresión no nos resulte tan desagradable, “dulcificación” bastante peligrosa y muy cuestionable, incluso hay quien los mira con cierta complacencia. 


  • Abundan las mujeres mayores y ancianas. Pocas ocasiones hemos tenido de ver en el cine a mujeres mayores, normalmente si las mujeres se dejan canas o arrugas ya no figuran en la cartelera. De hecho es frecuente ver jóvenes mujeres que representan personajes mayores ¿porque las mujeres mayores no son buenas actrices? no, claro que no. Tal vez sea porque no son reclamo para una película, ¿pero por qué repugna tanto la vejez?, ¿es que las mujeres no deben envejecer? Tampoco los hombres suelen aparecer mayores, es cierto. La vejez está vetada. Tenemos que ver habitualmente en pantalla una sociedad joven o que quiera parecerlo. 


  • La forma de mostrar el cuerpo de la mujer nos recuerda la obra de una artista feminista: Ana Mendieta en Rape scene (1973) en la que reivindica que la sociedad no puede quedarse quieta ante la agresión contra la mujer, protesta directa, dura y muy explícita contra el estatismo o el inmovilismo general. Las imágenes violentas en Que Dios nos perdone son descarnadas y desagradables, hacen que cerremos los ojos o miremos inquietas, nos hacen revolvernos en los asientos. No creo que nadie vea la película sin sentir que se le rompe algo por dentro. Desagradable pero efectivo: la violencia sobre la mujer resulta repugnante.
Obviamente, Que Dios nos perdone no es una película para todos los públicos, aunque nuestro alumnado joven esté siendo continuamente bombardeado por imágenes cosificadoras, sexistas y machistas todos los días en la tele y en la publicidad. La aconsejamos para el alumnado de bachillerato y ciclos, para el profesorado y para las familias. No es una película fácil, se trata de una película trepidante, incómoda, violenta, sobrecogedora, inquietante, que corta la respiración y que hace aplaudir por ser una obra tan cuidada. Estupenda.

sábado, 4 de febrero de 2017

LA GENIALIDAD DE ISABEL PEÑA EN QUE DIOS NOS PERDONE

Todas hemos visto películas con estupendos actores y actrices que no transmiten nada, que nos aburren y nos decepcionan, ¿por qué? porque lo importante en una buena película es el GUIÓN, la historia es el pilar que sostiene la película. Si además cuenta con buenos actores y actrices que la transmitan, entonces la película es de las que hacen que una necesite hablar y hablar sobre ella. 
Esto es lo que pasa y me ha pasado con QUE DIOS NOS PERDONE, menudo guión y menudos actores.  Una gran película.
No quiero desvelar nada, porque es fácil contar e interpretar, de hecho es necesario porque esta historia tiene mil elementos que dan de sí mil historias: la policía, la religión, los conflictos familiares, el cuerpo femenino, la vejez, una ciudad deshumanizada y cotidiana, la sexualidad mal llevada y no digo más. 
Esta historia es lo que en literatura denominamos realista, incluso naturalista puesto que es una historia dura, muy dura, y ha sido coescrita por una mujer: ISABEL PEÑA, quien nos recuerda STOCKHOLM, aquella película que comentamos hará un par de años y que nos dejó a todas las que formamos este grupo boquiabiertas. ISABEL PEÑA entonces grabó un vídeo para nuestro alumnado. Ella también nos entusiasmó, qué bien sabe transmitir y qué relajada nos comentó cómo habían ideado y escrito la historia. 
Deseamos volver a estar con ella, esta vez en directo y en nuestro centro, y poder comentar todo lo que nos sugieren sus obras. 




Esperemos que sepan reconocer en los GOYA su gran labor, lo bien trabada que está la historia, la sutileza con la que se apuntan las relaciones entre los mil temas que se tejen, el entramado que no es tan evidente y lo acertado que es tener hasta el último segundo a todo el público en vilo. GENIAL, no hay otro adjetivo.